La industria del papel y cartón forma parte de la base manufacturera de México y mantiene una presencia relevante en los principales corredores industriales del país –Norte, Centro y Bajío–, particularmente en estados como Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Chihuahua y el Estado de México.
Con una producción cercana a 6 millones de toneladas anuales de papel, cartón y productos derivados, y una huella de carbono estimada en 14 MtCO₂e al año, su transición hacia un modelo operativo de menores emisiones debe entenderse como parte de una transformación más amplia: una que permita descarbonizar sin comprometer la eficiencia ni la competitividad de sus operaciones.
En México, las actividades manufactureras representan cerca de dos terceras partes del PIB asociado a las actividades secundarias. Dentro de este universo, la industria del papel aporta alrededor del 2.4% del PIB manufacturero; una participación que adquiere mayor dimensión al observar su presencia en entidades de alta concentración industrial.
El Estado de México y Nuevo León encabezan la contribución del sector, con casi 40 mil millones de pesos de aportación al PIB registrados en conjunto al cuarto trimestre de 2025. Guanajuato, Jalisco y Chihuahua complementan esta presencia en corredores industriales estratégicos, lo que confirma el alcance nacional de este sector dentro de la estructura productiva del país.
El papel y cartón son insumos transversales para múltiples segmentos económicos, que abarcan desde empaques para bienes de consumo y comercio hasta procesos vinculados con actividades logísticas y de distribución. Esta amplitud de aplicaciones permite dimensionar mejor su posición dentro de las cadenas productivas nacionales.
Ese alcance, sin embargo, también representa consumos elevados de energía en distintas etapas del proceso industrial. Por ello, la conversación sobre descarbonización del sector debe partir de una lectura integral que permita reconocer los distintos frentes donde se generan emisiones e identificar aquellos donde las empresas tienen mayor capacidad de acción directa, como la gestión energética de sus plantas.
Actualmente, la producción de papel, cartón y productos derivados en México asciende a cerca de 6 millones de toneladas anuales, volumen que permite cubrir cerca del 68% de la demanda interna. A pesar de ello, el consumo nacional aparente supera los 8.5 millones de toneladas al año, lo que confirma la persistencia de una demanda estructural para estos materiales.
Esta tendencia está asociada con cambios relevantes en los patrones de consumo, empaque y distribución, entre ellos el mayor uso de envases de papel y cartón en sustitución de materiales plásticos y el fortalecimiento de esquemas de reciclaje. Estos factores han impulsado una modernización más profunda del sector, orientada a ampliar capacidades, actualizar procesos y desarrollar aplicaciones con mayor enfoque sustentable.
De acuerdo con la Cámara Nacional de las Industrias de la Celulosa y del Papel, la industria ha invertido más de 6 mil millones de dólares en la actualización de su planta productiva y en el desarrollo de nuevos usos sustentables. Además, el avance de sistemas de autogeneración eléctrica en más del 20% del sector muestra que la gestión energética empieza a ocupar un lugar más relevante dentro de sus estrategias operativas y ambientales.
Hacia los próximos años, la expectativa de crecimiento refuerza esta necesidad. Estimaciones de mercado proyectan una tasa compuesta anual cercana al 2% entre 2024 y 2029, por lo que el uso eficiente y sostenible de la energía puede consolidarse como un componente fundamental en la ecuación de crecimiento del sector.
De acuerdo con el inventario de emisiones de la industria de celulosa, papel y cartón en México, el sector registra una huella de carbono estimada en 14 MtCO₂e al año, distribuida entre distintas etapas vinculadas con la producción, transporte, consumo energético y manejo de materiales.
Dentro de esta distribución, la mayor proporción de emisiones proviene de la disposición final, drenaje y agua residual. Sin embargo, el consumo de energéticos en manufactura aparece como la segunda fuente más relevante de emisiones, seguido por rubros de menor peso relativo, como la producción de pulpa y el transporte de productos hacia puntos de venta, importación y exportación.
Esta composición confirma que la descarbonización de la industria del papel debe entenderse como un proceso multifactorial. La gestión de residuos, la circularidad de materiales, la eficiencia logística, el manejo de materias primas y la reducción de emisiones asociadas al consumo energético forman parte de una misma agenda.
Sin embargo, dentro de este conjunto, el consumo de energéticos en manufactura destaca como uno de los frentes donde las empresas pueden avanzar con mayor trazabilidad: la integración de soluciones que permitan incorporar generación energética limpia, eficiente y medible permite intervenir una parte relevante de la huella operativa del sector.
| Fuente | Actividad asociada | Emisiones |
| Fin de vida útil y manejo de residuos | Papel y cartón no recuperado, disposición final y agua residual sin tratamiento adecuado. | 6.9 MtCO₂e |
| Consumo energético | Combustibles y electricidad utilizados en la manufactura de papel y cartón. | 5.5 MtCO₂e |
| Producción de pulpa | Preparación de la tierra, fertilizantes, pesticidas y producción de pulpa a partir de madera. | 2.5 MtCO₂e |
| Transporte y distribución | Traslado a puntos de venta, importación y exportación de papel y cartón. | 1.0 MtCO₂e |
De acuerdo con el Balance Nacional de Energía 2023, la industria del papel se ubicó entre las diez actividades industriales con mayor consumo energético del país. Si bien no se cuenta con datos sectoriales más recientes, esta información permite dimensionar la relevancia de la energía dentro de la operación papelera.
Ese año, el consumo energético de la industria del papel fue de 47.07 PJ, por debajo de los 64.52 PJ registrados en 2022. Sin embargo, su composición aún evidenció una fuerte dependencia de combustibles fósiles: el gas seco representó 53.32%, los petrolíferos 25.73% y la electricidad 20.95%.
Esta distribución permite identificar con mayor precisión los espacios de intervención más viables para la descarbonización del sector. Si bien la energía renovable difícilmente podría sustituir todos los consumos asociados a procesos térmicos o al uso de combustibles, sí es capaz de incidir en la porción correspondiente al consumo eléctrico de la operación.
Para empresas del sector, integrar generación renovable en sitio mediante sistemas fotovoltaicos representa una vía ágil y eficaz para reducir emisiones asociadas al uso de electricidad y avanzar hacia una matriz de suministro más limpia.
Su valor aumenta cuando el consumo de energía renovable forma parte de una estrategia energética de largo plazo, orientada a disminuir la intensidad de carbono de la operación y no únicamente a cumplir una acción aislada de sustentabilidad.
De este modo, la gestión del consumo eléctrico se posiciona como uno de los rubros donde las empresas pueden actuar con mayor control, medición y escalabilidad. Su impacto no se limita a la disminución de emisiones; también contribuye a fortalecer la eficiencia y rentabilidad de la operación conforme el sector avanza hacia el cumplimiento de estándares internacionales en materia ambiental.
En este sentido, el caso de Biopappel permite observar cómo una estrategia energética basada en la incorporación de energía renovable como complemento del suministro eléctrico puede adaptarse a empresas con operaciones distribuidas en distintas regiones del país.
En Enlight instalamos sistemas fotovoltaicos en los complejos de la empresa ubicados en Guanajuato, Chihuahua, Jalisco, Nuevo León y el Estado de México. En conjunto, estos sistemas generan más de 8 GWh de energía limpia al año y contribuyen a mitigar más de 3 mil toneladas de CO₂, una reducción equivalente a plantar 344 mil árboles.
Estos resultados muestran cómo la generación renovable en sitio puede traducirse en beneficios ambientales medibles dentro de una estrategia replicable en distintas plantas. Para empresas con múltiples sitios de operación, este enfoque permite avanzar de forma coordinada en la reducción de emisiones asociadas al consumo eléctrico, manteniendo criterios comunes de medición, eficiencia y desempeño ambiental.
Aunado a ello, el alcance de este tipo de soluciones puede ampliarse aún más mediante modelos de adquisición sin inversión inicial, como los PPA (Power Purchase Agreement). Bajo este esquema, las empresas pagan únicamente por la energía generada por el sistema, sin adquirir la infraestructura ni asumir directamente su operación y mantenimiento.
La industria del papel y cartón cuenta con una agenda activa de modernización, eficiencia y reducción de huella ambiental. En esa ruta, la gestión del consumo eléctrico representa uno de los frentes más viables para avanzar en la descarbonización de sus operaciones.
Integrar energía renovable en sitio permite reducir emisiones asociadas al consumo eléctrico y fortalecer la eficiencia energética de las plantas. Para empresas con múltiples ubicaciones y altos consumos, este tipo de soluciones también permite construir una ruta común para sus distintas unidades productivas, alineada con las exigencias ambientales del sector.
Si estás evaluando incorporar soluciones de generación renovable en sitio, agenda una llamada con nuestros expertos en energía y conoce cómo Enlight puede acompañar tu estrategia.