Construyen aula hecha con PET en Tamaulipas

La profesora Diana Laura Cavazos desarrolló con sus alumnos y la comunidad de Matamoros, Tamaulipas, una aula hecha de botellas de PET, contribuyendo a solucionar el gran problema de reutilización de desechos que aqueja a la ciudad.

Diana Laura Cavazos profesora en una escuela en Matamoros, Tamaulipas inscribió un proyecto que desarrolló con sus alumnos sobre una aula hecha con PET reciclado en Diseña el cambio (convocatoria a nivel nacional cuyo objetivo es que el maestro transforme su comunidad).

El PET es actualmente uno de los principales desechos en la ciudad llegando a causar fuertes inundaciones al tapar el drenaje. Sin embargo esta gran cantidad de PET es desaprovechado casi en su totalidad a nivel nacional, ya que estimaciones de la Comisión especial de desarrollo sustentable de la cámara de diputados arrojan que de cada 10 botellas de PET que se desechan, solo se reciclan 2, sin mencionar que cada una de estas botellas tarda hasta 500 años en degradarse, causando un fuerte impacto ecológico.

Una vez idealizado este ambicioso proyecto, la profesora prosiguió a buscar cómo materializarlo, por lo que buscó ayuda profesional del arquitecto Rigoberto Leal Caballero, quien le advirtió de la dificultad del proyecto, ya que se enfrentaban a diversos retos como: las características inestables del suelo de Matamoros; que un proyecto a base de botellas de PET únicamente, podía representar un riesgo para la seguridad de sus usuarios por su endeble estructura  y la gran cantidad de botellas que necesitaban para el proyecto; que eran cerca de 8 mil botellas de 2 o 3 litros de capacidad, cantidad que parecía muy difícil de conseguir pero la animó a encontrar la solución a dichos problemas y hacer del proyecto una realidad.

Diana buscó ayuda de los principales distribuidores de este tipo de envases, las grandes empresas refresqueras, mismas que hicieron caso omiso de la petición, hasta que la empresa mexicana Big Cola, le brindó su apoyo, comprometiéndose a donar la merma de sus industrias en Puebla y Monterrey.

Paralelamente Diana y la comunidad lanzaron una convocatoria donde pedían apoyo para recaudar botellas de PET. A lo que la comunidad respondió llevando bolsas llenas de envases, donde juntaron un aproximado de mil botellas en el tiempo de acopio de estas.

Ahora el primer salón hecho de botellas de plástico es un hecho, sin olvidar que se trata del primer salón que se alimenta de energía solar en México y que representó una inversión de 70 mil pesos, cerca del 30% del costo de un aula hecha de concreto.